jueves, 20 de agosto de 2009

Ya ni la friegan




Ahora resulta que estar fea y ser veloz es argumento suficiente para difamarte, para insultarte y decirle al mundo que no eres honrada.

Tal vez tengo carazón de pollo o soy muy exagerada, pero en serio no puedo dejar de indignarme con las que para mí son injusticias, como el caso de la sudafricana Caster Semenya, quien en pocos días dará a conocer su género, gracias a las dudas que despertó su velocidad en la prueba de 800 metros en el Mundial de Atletismo, donde barrió a sus rivales.

Ella ya fue sometida a un estudio que determinará si es mujer u hombre, porque el tener apariencia masculina y ganar con un margen tan alto por supuesto debe generar suspicacias. Quien sabe si habría sido lo mismo si fuera una Sharapova cualquiera o si hubiera quedado en último lugar.

Mi referencia más cercana es Ana Gabriela Guevara, quien despertó la misma inquietud, y acepto que le entré al juego, sin embargo no creo que sea justo que se deje de lado la integridad moral de una persona a nivel mundial, cuando se puede tener un poco de tacto, y que conste que no estoy en contra de que se busque aclarar el panorama.

El procedimiento me parece nefasto, porque una cosa es la verdad y otra es que primero le digan fea, que parece hombre y que ser tan contundente en la carrera es el pase directo a la humillación. Yo me pregunto si no hubiera sido más fácil hablarlo con ella solamente, hacer el estudio, con disculpas incluidas, y callar o darle la razón a la gente con los resultados en mano.

Por supuesto es más fácil hacer las cosas con las patas y no pensar en las consecuencias que esto tendrá para Semenya, quien por cierto tiene 18 años y ya es más famosa por su apariencia que por sus logros.

Por qué no mejor hacen la prueba a todos los atletas, que sea un requisito y aunque sea más costoso, evitarían episodios como este, me parece justo.

jueves, 13 de agosto de 2009

¿Quiubo, no que no?


- Ganamos.
- Javier Aguirre sí le echó un ojo a este blog y puso la línea de tres centrales que le sugerí, y en general el esquema aquí planteado. Gracias a quien le avisó de la existencia de Los Disparejos. Ya nomás para la siguiente voy a recomendarle los cambios.
- Fue muy emotivo el triunfo.
- Me gustó el equipo en el primer tiempo.
- Cuauhtémoc Blanco es grande, grande, grande.
- Ya se percibe un ánimo de confianza para clasificar al Mundial.
- Ante Costa Rica es un partido vital para obtener el pase directo a Sudáfrica 2010.
- Miguel Sabah debe ser titular.
- El festejo del segundo gol fue grandioso, a pesar del líquido de dudosa procedencia que nos cayó.
- Ya no entramos al estacionamiento y a la salida ese factor nos benefició, aunque el manchado que nos 'consiguió' el lugar le sacó 100 varos a mi papá.
- Un partido de la Selección es otro mundo. 


viernes, 7 de agosto de 2009

Voy Tri


La única ocasión en mi vida que he asistido a un partido de eliminatoria mundialista como aficionado fue el México-Estados Unidos de hace ocho años. Ah jijo, ya llovió. Chale, apenas llevaba meses de haber iniciado mi carrera periodística en el Reforma. No pues sí, ya pasó un ratote.


En fin, el caso es que los futboleros de corazón nos mordíamos las uñas ante el nervio de quedar fuera de la Copa del Mundo Corea-Japón 2002. El Ojitos Meza había regado el tepache bien gacho en la primera mitad del Hexagonal Final de la gloriosa Concacaf y Javier Aguirre, bajo el apadrinamiento de Alejandro Burillo, llegaba como el bombero atómico para tratar de salvar al Tri de mi corazón.


Con mi tío Beto me puse de acuerdo para acudir a aquella cita en el Estadio Azteca, el 1 de julio de 2001, para entregarnos a la pasión por la Selección Mexicana. Era mi día de descanso en el periódico y no tuve impedimento para estar ahí. Los dos teníamos fe en que los gabachos iban a salir en camilla por la contaminación, la altura, el calor, la presión de nosotros (público) y algún gol de ese combinado cruzazulino reforzado que armó el Vasco.


Meza solamente había conseguido una victoria en esa eliminatoria, 4-0 ante Jamaica como local, y tuvo el nada envidiable privilegio de perder el primer partido oficial –y único hasta el momento- de México en el Azteca. Fue ante Costa Rica.


Entonces había que estar ahí para recuperar confianza y agarrar aire para la parte final del Hexagonal y luego encender todas las veladoras posibles para ver al Tricolor en el Mundial asiático.


Jared Borgetti nos hizo estallar con un cabezazo a servicio de García Aspe. Suficiente para ganarle a los gringos y salir recontentos de Santa Úrsula. Luego Cuauhtémoc Blanco regresó al equipo nacional y ayudó a Aguirre para lograr la clasificación.


Hoy la historia se parece, la Selección llega maltrecha porque ahora quien desató el nerviosismo fue el sueco Sven-Goran Eriksson. Y otra vez Aguirre vino como el héroe que la mayoría esperaba para rescatar al Tri en el Hexagonal rumbo al Mundial de Sudáfrica 2010.


Cuarto lugar de la clasificación en Concacaf y con el temor de muchos por una –desde mi punto de vista improbable- eliminación, la Selección recibirá el miércoles 12 de agosto a Estados Unidos de nueva cuenta con la obligación de ganar para calmar las aguas y cambiar el pesimismo por optimismo.


Desde antes de que arrancara el Hexagonal afirmé que México ganaría todos sus partidos en el Azteca, y creo que no tengo ningún mérito en haber hecho ese pronóstico, pero mi tío Chucho hasta me quiso apostar que contra Estados Unidos me iba a fallar. No acepté el reto. Claro que las circunstancias han cambiado y el nivel que ha mostrado el equipo mexicano no me respalda, sin embargo, me sostengo y estoy segurísimo que el Tri se impondrá.


Será mi segunda experiencia como aficionado en un partido de eliminatoria mundialista. Ante EU, again. Sé que voy a festejar la victoria y que a fin de cuentas México irá al Mundial sin mayor complicación. Y si no, que nuestros lectores me apedreen con sus comentarios.


Por cierto, hoy estuve analizando cómo podría alinear el Tri el próximo miércoles. Lo más seguro es que me falle, pero pues aquí dejo un cuadro que si pudiera le aconsejaría al Vasco que utilizara.


Todos sabemos que la mejor época de Ricardo Osorio y Carlos Salcido con la Selección fue bajo la dirección técnica de Ricardo La Volpe, jugando con línea de tres defensas centrales. Me parece que hace tiempo los ‘europeos’ oriundos de Oaxaca y Jalisco no tienen el nivel para estar convocados. Pero pues ya que están ahí y que con parte de la lista de Aguirre, los incluyo en mi alineación ideal.


Ahí les va: Guillermo Ochoa, Óscar Rojas (lateral-volante por derecha), Jonny Magallón (marcador por derecha), Ricardo Osorio (líbero), Carlos Salcido (marcador por izquierda), Andrés Guardado (lateral-volante por izquierda), Israel Castro y Gerardo Torrado (contenciones), Cuauhtémoc Blanco (atacante por derecha con libertad para meterse en el centro), Carlos Vela (atacante por izquierda) y Miguel Sabah (en punta). Carajo, ¡cómo no soy el técnico del Tri! 


Los que puedan, díganle al Vasco que le eche un ojito a mi propuesta y si quiere no tengo problema en que me llame por teléfono. 


Me cai que vamos a ganar.

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¡REGRESAMOS 


Tras un largo receso aquí estamos de vuelta. Somos como esas famosas series de televisión que se presentan por temporadas. Hoy comenzamos la segunda de Disparejos. Esperamos que nos acompañen como en la anterior y que nos echen sus porras al final de cada entrega.

martes, 28 de octubre de 2008

Dime cómo comes...

Creer que existe alguien más en el mundo que come lentejas con plátano me parece de lo más normal, sin importar las caras de asco que ponen todos aquellos que me ven hacerlo o escuchan que lo hago, porque, según yo, cada quien sus gustos....y sus mañas.

Por ejemplo, hay quienes comen arroz rojo con plátano o están los que le ponen limón al arroz, además de los que nunca comerán arroz sin un huevo estrellado encima.

Yo, por supuesto, tengo algunas mañas como la no comer cebolla por nada en el mundo, pero si se trata del delicioso ceviche soy capaz de comerla y no sé porqué, como que le da un toque especial, además de que me da flojera buscarla entre todos los ingredientes y seguramente mi ansia de comer es más grande que mi paciencia.

Cuando de tacos se trata, jamás pongo primero el limón, como muchos hacen, porque me choca que se moje o remoje la tortilla, así que empiezo por poner la sal, después la verdura, la salsa y hasta el final el limón, y siempre que puedo evito comer la famosa “copia”, o sea, las dos tortillas, y es que eso ya me parece demasiado.

En el terreno de los irritantes, me encanta enchilarme al máximo, y si de salsas se trata pues prefiero la roja ante todo, aunque si es un guacamole o una buena salsa verde es un hecho que no le haré el feo.

Y como buenos mexicanos algunos no pueden comer si no tienen tortillas, otros se ponen exigentes y siempre buscan las recién hechas, para otros el pan es indispensable, y para varios ambas cosas.

Las bebidas son otra cosa, porque es recomendado tomar agua hasta el final de los alimentos, pero hay quienes no pueden comer sin hacerlo, porque sienten la necesidad de empujar la comida pa’ dentro o algo así, o simplemente por costumbre. Cuando como pozole, mole o ceviche siempre lo hago con coca-cola, a menos que no haya, así nomás.

Existen los que se devoran la comida y tardan en comer menos de lo que tardaron en servirles las bebidas; algunos como yo comemos despacio, tanto que todos terminan antes que nosotros y suele pasarnos que nos quedamos comiendo solos o que los meseros siempre quieren “retirar” nuestros platos aún con comida.

Así que la hora de comer todos tenemos mañas o costumbres, como ponerle limón a los tamales, hacer tacos de caldo, amar la mayonesa o la catsup, estar siempre solos o siempre acompañados, agregar sal a los platillos sin antes probarlos, no ver la tele por nada en la vida, leer, no comer verduras ni en defensa propia, entre muchas otras.

Por mi parte, soy fan de la crema en exceso, de las enchiladas de mole, del pozole, de andar probando chilaquiles por todos lados, de las quesadillas, de la pizza, de la comida china, del sí se puede roll, las palomitas con salsa (mucha salsa), del helado, del chocolate, del pan, del queso y de la leche con chocolate, principalmente.

Por eso me gustaría conocer otras mañas o costumbres al comer, para no sentirme tan sola comiendo mis ricas y deliciosas lentejas con plátano.

lunes, 29 de septiembre de 2008

La peor imagen de mi vida

Hasta el sábado anterior yo no había pensado ni analizado alguna vez si tenía en mi mente una imagen que no quisiera recordar, que anhelara su desaparición, que no quedara rastro alguno.

Porque, sin duda, he tenido malas experiencias a lo largo de mis 29 años y casi 10 meses de vida. He estado en varios funerales de personas muy queridas, las he visto en el ataúd, pero no me impactaron tanto como para que esas imágenes se quedaran como tatuajes en mi mente.

Este mismo año pasé momentos amargos con el infarto cerebral que sufrió mi papá. Estuve con él en el momento más crítico, cuando tuve que llevarlo al hospital, cuando no le respondía su costado derecho, cuando él quería tocarse la cara y no la encontraba, cuando no podía hablar bien, etcétera. Sin embargo, tampoco me dejó marcado, por muy mal que haya estado.

Cuando tenía siete años de edad viví un accidente en carretera con mis padres y mis abuelos maternos, mismo en el que yo salí volando y que me dejó una cicatriz de tamaño importante en la pierna izquierda. Si bien es algo que me viene fácil a la cabeza claramente, tampoco puedo decir que el hecho de recordarlo me ponga mal.

El hecho de tener a mi hijo en el hospital a los pocos meses de nacido también fue algo muy duro. Ver cómo le costaba trabajo respirar y que se ahogaba a cada rato, más el tratamiento con base en nebulizaciones para estabilizarlo, me causó mucho dolor, pero la imagen no se me impregnó como para causarme estupor.

Hacia el final del año pasado me anduvieron paseando en un taxi sin que yo lo pidiera. Fue asalto y minisecuestro, con pistola y todo de por medio. Por supuesto me asusté y lo pasé muy mal, aunque tampoco lo tengo registrado ni clasificado como la peor imagen que exista en el cerebro.

Cosas malas han pasado en mi vida o alrededor de ella. Ah, pero llegó el día en que una situación desagradable se quedara para siempre en mi mente. Algo que veo continuamente al cerrar los ojos y que me hace estremecer. De verdad que al momento se me fue el alma, me puse a gritar como loco por la desesperación que me invadió.

Sé que es pronto para decir que nunca se me va a olvidar y que me pondrá la piel de gallina cada vez que lo tenga presente, pero es que en serio fue horrible, espantoso, escalofriante. Ahorita mismo siento re’feo.

Nunca pensé, porque además ni siquiera había reparado alguna vez en ello, cuánto podía afectarme algún recuerdo, pero ahora lo tengo muy claro: ya existe la peor imagen de mi vida, y espero que ya ninguna la supere porque, insisto, se siente bien gacho.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Esto de llamarme Livier no deja mucho...

Ya había contado en Mi Balcón un poco de lo complicado que a veces me resulta mi nombre, el colmo es cuando…

En el lugar donde ahora laboro aplican la de portar la credencial siempre visible por seguridad, pero como soy nueva, y en RH suele haber gente muy eficiente, aún no tengo la mía, entonces debo entregar en la recepción mi credencial del IFE y usar un gafete provisional, al final del día ya no está la recepcionista, y cuando voy por mi identificación para largarme, el de seguridad se tarda cinco minutos en encontrarla entre las últimas ocho que quedan, cuando por fin la encuentra, el muy propio localiza mi nombre y me dice: “Liver”.

Como yo soy bien payasa, tomo mi credencial y yéndome digo de muy mala gana: “Livier”, porque ash, el tipo lo está leyendo y lo dice mal no una ni dos ni tres veces… por eso ahora cuando le toca entregármela ya sólo dice: “señorita, aquí tiene”, sin duda una persona muy inteligente.

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Y bueno, ya en serio, ¿será tan difícil eso de encontrarse frente a mi nombre? Es que lo del tipo finalmente me causa risa, pero cuando recibí mi primer cheque me topé con que, a pesar de entregar hasta la cartilla militar que como mujer no obtuve, me llamaba Liver y entré en pánico porque tenía que depositarlo o esperar a que pasara el puente y se dignaran a corregir el nombre durante todo el miércoles y todo el jueves y todo el viernes, y sería muy pobre toda la semana, ¡horror!... Así me convertí en una delincuente, fui al banco y lo deposité impunemente.

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Información de último momento

Es que esto no se acaba, hace un rato fui a dejar un poco de ropa a la lavandería, cuando era hora de dar mi nombre dije: "Livier" y como la encargada no me entendió y yo tenía pocas ganas de andar de amable le dije que mejor pusiera Sergio Guzmán, pero no contaba con que la muy zorra no perdería la oportunidad de volver a mostrar su interés en él y preguntó afirmando: "ah, es uno alto y delgado, ¿no?".

Chale, desde la primera vez que fuimos, hace unos seis meses, noté que lo veía con ojos de amor, por supuesto él no me quiere creer, pero más obvia no puede ser, le bastaba con verlo llegar para correr a entregarle nuestra ropa, ya no necesitaba preguntar su nombre, ya nomás lo ponía. Ahora resulta que no lo olvida a pesar de que tenía unos dos meses de no ir, ¡perra!

Y todo por no querer repetir mi nombre y sus seductores chinos... carajo.

miércoles, 27 de agosto de 2008

El fin de una triste historia

El próximo domingo 7 de septiembre será el día en el que mis padres repitan la osadía de hace 27 años, cuando en su juventud se les ocurrió escapar de mis abuelitos y hacer su vida juntos en Ensenada, Baja California, donde por cierto nacería mi hermano, principal motivo de la huida.

La que entonces fue una salida fácil esta vez parece la más difícil, ya que está rodeada de sinsabores, decepciones y muchas lágrimas, aunque por fin se le hizo a mi papá salir de esta ciudad, gracias a que mi mamá no quiso más opciones y dijo que mientras más lejos mejor.

Y así lo decidió porque estando a la mitad de distancia no podría dejar atrás a esta ciudad, especialmente a su padre, y viviría preocupada y con ganas de volver para saber cómo está, para cuidarlo si se enferma, darle de comer y todas esas cosas que él decidió que ya no quería que ella hiciera.

Sé que no soy yo la que deba juzgarlo, sobre todo porque conmigo no es la cosa, sin embargo sería imposible no indignarme al saber que mi abuelito le dijo a mi mamá que nada de lo que ella hizo por él había servido, o sea que olvidó todos los años que ella fue su apoyo incondicional.

Y peor aún cuando a la muerte de mi abuelita ella se convirtió en su sombra y durante muchas madrugadas ella y mi papá salían corriendo detrás de él para consolarlo, para que no se saliera de la casa gritando el nombre de mi abuelita, para que dejara de llorar con su foto en las manos o simplemente compartir sus dolores.

Sé bien que para él fue un golpe muy duro, y lo sé porque lo viví a su lado, sé que pasaron muchas cosas que no se esperaba y que los golpes siguieron llegando, pero afortunadamente logró reponerse y ahora parece estar bien, tranquilo y contento.

También sé que a mis padres les irá muy bien, que allá no estarán solos, que ya los esperan y que el cambió será para mejorar, ahora sólo espero que su ausencia no se sienta mucho por acá, y no sólo lo digo por mí, aunque por mi parte sospecho que el simple hecho de ya no ver llorar a mi mamá será suficiente.

Por supuesto que me hubiera gustado que las cosas fueran diferentes, que entre mi abuelito y mi mamá se pudieran arreglar las cosas, que no existiera tanta distancia repleta de rencores, malos entendidos y tristeza, pero ni modo, por ahora sólo me resta desearles todo el éxito del mundo y esperar que tengan una cama lista para cuando S y yo los visitemos.

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Le mando a todos los amigos de Carlos Desconocidodesoxirribonucleico un gran abrazo y espero se repongan pronto y lo recuerden bonito.