lunes, 14 de junio de 2010
Esta entrada se iba a llamar "Mística sudafricana"
miércoles, 14 de abril de 2010
Paulette: lo periodístico y los excesos
La verdad no voy a entrar al tema de si la mamá fue quien mató a la niña, o si el papá o si las nanas o quien haya sido, en este espacio sólo quiero hacer una reflexión sobre el momento en que para mí el asunto fue noticioso y periodístico, y la manera en que se ha tratado en general en los medios de comunicación y los excesos de esa cobertura.
Aquí mi cuestionamiento es si de verdad al grueso de la población o a un grupo amplio de personas le interesaba que una niña hubiera desaparecido de su casa. Para mí el punto no tenía nada de periodístico al momento en que se dio a conocer.
O sea, el 22 de marzo, cuando todos los noticiarios y bastantes diarios importantes le dieron espacios grandes al tema me pareció un exceso, porque creo que hasta ahí nada más era una cuestión relevante para la gente cercana a la familia Gebara Farah.
Las reacciones en las llamadas redes sociales también me resultaron desmedidas, pues sin conocer a fondo el asunto mucha gente se dejó llevar por la mamá que apareció en cuanto medio le dio facilidades para hablar como si fuera de interés nacional, o de menos una persona pública.
Para mí seguía siendo un tema menor, pero me empezaba a surgir el interés por saber qué hacía la Procuraduría General de Justicia del Estado de México. Luego de varios días con carteles en las calles solicitando ayuda para encontrar a Paulette y de ya muchas horas de difusión en medios electrónicos y de muchas páginas en medios impresos, ya entonces la gente en su mayoría se interesó en el caso, sin que para quien escribe estas líneas se tratara de un asunto periodístico.
Hasta entonces me parecía una historia que bien podía ser motivo para escribir una novela policiaca, pero no más. Sin embargo, lo que sí me pareció apetecible informativamente hablando fue la actuación de la Procuraduría mexiquense, porque eso sí que le atañe a millones de personas, es decir, el desempeño de una dependencia de gobierno siempre va a ser importante para un buen número de habitantes.
Dejando de lado el morbo de saber quién mató a la niña (porque el cuento del accidente no me lo trago), sí me parece noticiosa la manera en que transcurrió la investigación porque las inconsistencias están a la vista y aquí el tema para mí es la evaluación del trabajo del procurador, Alberto Bazbaz, y todo su equipo.
Desde el principio el sitio web www.sdpnoticias.com sí tuvo a bien meterse a fondo en la actuación de las autoridades. Mientras en Televisa, Reforma, TV Azteca y varias radiodifusoras seguían sacando notas principalmente sobre los padres y haciendo entrevistas tan banales que de pronto me daban náuseas.
Ahí es donde veo excesos, en preguntarle a la mamá si tenía un amante, que si todavía ama a su esposo, que si la amiga, que si se fue de viaje, que si tuvo relaciones sexuales con su marido la noche en que desapareció la niña, y al papá que si desconfía de su esposa, que si la cree capaz de hacer algo tan malo como deshacerse de Paulette, etcétera, puras estupideces que no tienen nada de periodístico. O Milenio publicando las fotografías de la niña muerta. Todos únicamente tratando de vender más.
En vez de ir a fondo con la Procuraduría y su manera de manejarse, dirigiendo la opinión pública para juzgar a la mamá de la niña, presentando a una psicóloga para dar detalles de la personalidad de la mamá sin que esas cuestiones fueran concluyentes.
Sin que esos mismos medios se metieran a ver las tonterías que hizo la Procuraduría como no haber asegurado la recámara de Paulette por el simple hecho de que en ese lugar fue la última vez que la vio su mamá, o no hacer caso a sus propios peritos que le informaron que el papá salió de la casa a las 06:00 y regresó pasaditas de las 08:00 cuando la nana no encontró a Paulette y que al informarle que no estaba él ni siquiera se preocupó, y que el papá es amigo del gobernador Enrique Peña Nieto (http://sdpnoticias.com/sdp/columna/pancho-villa/2010/04/08/1023137) y que los peritos levantaron el colchón de la cama de la niña para sacar la sábana que cubría ese mismo colchón y que la niña obviamente no estaba ahí. Eso, para mí, sí que es periodístico y noticioso, no todo lo anterior.
viernes, 26 de marzo de 2010
Poco paseada
Cuando fui niña había tres cosas en la televisión de mi casa: telenovelas, los partidos del Cruz Azul y las luchas. Así crecí y quejarme no viene al caso, porque además casi ni veía televisión, me encantaba la vagancia y mientras tuviera bicicleta, patines o con quien jugar, la calle parecía mi casa. Afortunadamente las cosas cambian.
Con el paso de los años llegó la variedad a mi vida, pero el futbol se quedó como regla y es algo que no puedo dejar de ver, así se hizo para mí el mejor deporte del mundo, a pesar de que nomás conocía la liga mexicana y los mundiales.
Con esta creencia llegué a Notimex, moría por cubrir futbol y obviamente Cruz Azul. Se me hizo y fui muy feliz, en los partidos cambié la sombra y a mi abuelito por el sol y las notas. Me acostumbré y me sentía como soñada en ese mundillo, hasta que se me agendó una conferencia de tenis y me aburrí terriblemente, pero me trataron como princesa y pude comparar un poco. Mi primer acercamiento al tenis.
La verdad es que hasta ahí llegó, porque si me preguntaban, mil veces prefería ir a un partido de futbol que a una aburrida y politizada conferencia de prensa de tenis mexicano.
Pasaron los años y salí del mundillo, a veces lo extraño y a veces no. Después llegó el tenis, el tenis que algunos dirían que es “medio de verdad”, aunque para mí es el de verdad, por ahora.
Fui al Abierto Mexicano de Tenis 2010 y aunque pareciera que Acapulco le diera todas las ventajas, debo admitir que el sol en pleno partido se las quita. De cualquier manera quedé encantadísima.
Tal vez tuve suerte, vino uno que otro grande: Venus, F. González, Almagro, Mónaco y el campeón Ferrer, entre otros, pero no lo veo tanto así, pasé de medio entender el deporte en televisión y estar de preguntona a ver un encuentro completo y disfrutarlo hasta tener ganas de gritar “Go Venus”.
En las conferencias de prensa la gente hace preguntas, no “no preguntas” y además había respuestas y no “cantinfleadas”. Quizá es sólo mi percepción, pero si lo comparo con una típica entrevista a un futbolista, los tenistas demuestran que sí entraron a la escuela y no nomás fueron y lógicamente las hacen más entretenidas. Si te trabas o dices tonterías te sonrojas y quieres que te trague la tierra, te exigen y eso es para mí mejor.
Y ahora, como una gran wannabe, quiero aprender a jugar tenis y para poder empezar tengo que comprar una raqueta y muchas pelotas (se aceptan donaciones), pero lo más difícil será 1.- lograr pegarle a la pelota, 2.- pasar la red y, 3.- meterla. Un propósito grande el mío (Ya reportaré si me inscribo y si avanzo un poco).
Nunca creí que me gustaría tanto el tenis, nunca. Me sabía poco paseada, nomás que no tanto. Ahora no sólo muero por ir a un Mundial, ya quiero un Grand Slam.