lunes, 14 de junio de 2010

Esta entrada se iba a llamar "Mística sudafricana"

En mi mente anduvo brincando una idea que planeaba plasmar en Los DisParejos, pero la mudanza y Cablevisión me dejaron sin internet varios días, lo malo es que si hoy salgo a decir que yo sabía que México no le ganaría a Sudáfrica me podrán tachar de oportunista o mentirosa, aunque para muestra de lo que aseguro baste ver mi Progol.

Mi teoría estaba basada en las estadísticas de la inauguración de los mundiales, es justo cuando el mundo te está viendo, tu país se paralizó para seguirte, es tu mundial, es tu estadio, es tu gente y todo eso está ahí por ti, por verte ganar. Y por supuesto el mejor ejemplo es saber a México infalible en el estadio Azteca, cuando todo un estadio grita y palpita por lo mismo, supongo que quienes lo han vivido podrán entenderlo.

De todas formas y para no dejarlo pasar diré que estoy segura de que a Francia sí le vamos a ganar, porque el cosmos, el karma, nuestro futbol, el mal paso de los galos y todo lo que se tenga que mover para que ganemos se va a conjuntar para que México se sienta grande, se la crea y lo logre.

Ante Uruguay lo veo más difícil, pero no vamos a perder, así que sumaremos por lo menos 5 puntos y tal vez nos toparemos contra los argentinos en la siguiente ronda, a partir de ahí no prometo decir cosas coherentes, porque firmaré con sangre que echaremos a lo sudamericanos. 

Dicho esto, me siento liberada.

miércoles, 14 de abril de 2010

Paulette: lo periodístico y los excesos

El ya célebre caso de la niña Paulette Gebara Farah ha generado todo tipo de comentarios, análisis, explicaciones, una indignación popular y ya hasta se dictó sentencia de manera social sobre la madre de la fallecida.
La verdad no voy a entrar al tema de si la mamá fue quien mató a la niña, o si el papá o si las nanas o quien haya sido, en este espacio sólo quiero hacer una reflexión sobre el momento en que para mí el asunto fue noticioso y periodístico, y la manera en que se ha tratado en general en los medios de comunicación y los excesos de esa cobertura.
Aquí mi cuestionamiento es si de verdad al grueso de la población o a un grupo amplio de personas le interesaba que una niña hubiera desaparecido de su casa. Para mí el punto no tenía nada de periodístico al momento en que se dio a conocer.
O sea, el 22 de marzo, cuando todos los noticiarios y bastantes diarios importantes le dieron espacios grandes al tema me pareció un exceso, porque creo que hasta ahí nada más era una cuestión relevante para la gente cercana a la familia Gebara Farah.
Las reacciones en las llamadas redes sociales también me resultaron desmedidas, pues sin conocer a fondo el asunto mucha gente se dejó llevar por la mamá que apareció en cuanto medio le dio facilidades para hablar como si fuera de interés nacional, o de menos una persona pública.
Para mí seguía siendo un tema menor, pero me empezaba a surgir el interés por saber qué hacía la Procuraduría General de Justicia del Estado de México. Luego de varios días con carteles en las calles solicitando ayuda para encontrar a Paulette y de ya muchas horas de difusión en medios electrónicos y de muchas páginas en medios impresos, ya entonces la gente en su mayoría se interesó en el caso, sin que para quien escribe estas líneas se tratara de un asunto periodístico.
Hasta entonces me parecía una historia que bien podía ser motivo para escribir una novela policiaca, pero no más. Sin embargo, lo que sí me pareció apetecible informativamente hablando fue la actuación de la Procuraduría mexiquense, porque eso sí que le atañe a millones de personas, es decir, el desempeño de una dependencia de gobierno siempre va a ser importante para un buen número de habitantes.
Dejando de lado el morbo de saber quién mató a la niña (porque el cuento del accidente no me lo trago), sí me parece noticiosa la manera en que transcurrió la investigación porque las inconsistencias están a la vista y aquí el tema para mí es la evaluación del trabajo del procurador, Alberto Bazbaz, y todo su equipo.
Desde el principio el sitio web www.sdpnoticias.com sí tuvo a bien meterse a fondo en la actuación de las autoridades. Mientras en Televisa, Reforma, TV Azteca y varias radiodifusoras seguían sacando notas principalmente sobre los padres y haciendo entrevistas tan banales que de pronto me daban náuseas.
Ahí es donde veo excesos, en preguntarle a la mamá si tenía un amante, que si todavía ama a su esposo, que si la amiga, que si se fue de viaje, que si tuvo relaciones sexuales con su marido la noche en que desapareció la niña, y al papá que si desconfía de su esposa, que si la cree capaz de hacer algo tan malo como deshacerse de Paulette, etcétera, puras estupideces que no tienen nada de periodístico. O Milenio publicando las fotografías de la niña muerta. Todos únicamente tratando de vender más.
En vez de ir a fondo con la Procuraduría y su manera de manejarse, dirigiendo la opinión pública para juzgar a la mamá de la niña, presentando a una psicóloga para dar detalles de la personalidad de la mamá sin que esas cuestiones fueran concluyentes.
Sin que esos mismos medios se metieran a ver las tonterías que hizo la Procuraduría como no haber asegurado la recámara de Paulette por el simple hecho de que en ese lugar fue la última vez que la vio su mamá, o no hacer caso a sus propios peritos que le informaron que el papá salió de la casa a las 06:00 y regresó pasaditas de las 08:00 cuando la nana no encontró a Paulette y que al informarle que no estaba él ni siquiera se preocupó, y que el papá es amigo del gobernador Enrique Peña Nieto (http://sdpnoticias.com/sdp/columna/pancho-villa/2010/04/08/1023137) y que los peritos levantaron el colchón de la cama de la niña para sacar la sábana que cubría ese mismo colchón y que la niña obviamente no estaba ahí. Eso, para mí, sí que es periodístico y noticioso, no todo lo anterior.

viernes, 26 de marzo de 2010

Poco paseada

Cuando fui niña había tres cosas en la televisión de mi casa: telenovelas, los partidos del Cruz Azul y las luchas. Así crecí y quejarme no viene al caso, porque además casi ni veía televisión, me encantaba la vagancia y mientras tuviera bicicleta, patines o con quien jugar, la calle parecía mi casa. Afortunadamente las cosas cambian.


Con el paso de los años llegó la variedad a mi vida, pero el futbol se quedó como regla y es algo que no puedo dejar de ver, así se hizo para mí el mejor deporte del mundo, a pesar de que nomás conocía la liga mexicana y los mundiales.


Con esta creencia llegué a Notimex, moría por cubrir futbol y obviamente Cruz Azul. Se me hizo y fui muy feliz, en los partidos cambié la sombra y a mi abuelito por el sol y las notas. Me acostumbré y me sentía como soñada en ese mundillo, hasta que se me agendó una conferencia de tenis y me aburrí terriblemente, pero me trataron como princesa y pude comparar un poco. Mi primer acercamiento al tenis.


La verdad es que hasta ahí llegó, porque si me preguntaban, mil veces prefería ir a un partido de futbol que a una aburrida y politizada conferencia de prensa de tenis mexicano.


Pasaron los años y salí del mundillo, a veces lo extraño y a veces no. Después llegó el tenis, el tenis que algunos dirían que es “medio de verdad”, aunque para mí es el de verdad, por ahora.


Fui al Abierto Mexicano de Tenis 2010 y aunque pareciera que Acapulco le diera todas las ventajas, debo admitir que el sol en pleno partido se las quita. De cualquier manera quedé encantadísima.


Tal vez tuve suerte, vino uno que otro grande: Venus, F. González, Almagro, Mónaco y el campeón Ferrer, entre otros, pero no lo veo tanto así, pasé de medio entender el deporte en televisión y estar de preguntona a ver un encuentro completo y disfrutarlo hasta tener ganas de gritar “Go Venus”.


En las conferencias de prensa la gente hace preguntas, no “no preguntas” y además había respuestas y no “cantinfleadas”. Quizá es sólo mi percepción, pero si lo comparo con una típica entrevista a un futbolista, los tenistas demuestran que sí entraron a la escuela y no nomás fueron y lógicamente las hacen más entretenidas. Si te trabas o dices tonterías te sonrojas y quieres que te trague la tierra, te exigen y eso es para mí mejor.


Y ahora, como una gran wannabe, quiero aprender a jugar tenis y para poder empezar tengo que comprar una raqueta y muchas pelotas (se aceptan donaciones), pero lo más difícil será 1.- lograr pegarle a la pelota, 2.- pasar la red y, 3.- meterla. Un propósito grande el mío (Ya reportaré si me inscribo y si avanzo un poco).


Nunca creí que me gustaría tanto el tenis, nunca. Me sabía poco paseada, nomás que no tanto. Ahora no sólo muero por ir a un Mundial, ya quiero un Grand Slam.

lunes, 28 de diciembre de 2009

¿Mentir o no mentir?

Me gustaría saber qué tanto nos gusta que nos mientan y hasta qué punto decir una mentira puede considerarse piadoso o un gran detalle.

Hace unos meses escuché que un niño le pedía a su mamá una computadora, ella le dijo que no se la daría porque no tenía dinero, así que el niño pensó rápido y recordó que Los Reyes Magos sí tienen dinero y anunció que se la pediría a ellos.

Sé que para muchísimos niños la emoción más grande que puede existir es pedir y esperar regalos de Santa Claus y Los Reyes Magos, y entiendo que mientras la ilusión viva no hay esfuerzo o sacrificio que un niño feliz no haga olvidar.

Pero cuando veo a un niño que ya pasa los 7 u 8 años hablando de sus regalos mágicos me pregunto si de verdad cree o sólo disfruta convenientemente. Para mi gusto esa "tradición" es un arma de doble filo, por un lado los padres crean una mentira en sus hijos y por otro lado los hijos lo descubren y aprovechan la oportunidad. Total que unos mienten y otros aprenden a mentir.

¿Es de verdad necesario que un niño que apenas empieza a caminar y todavía no habla "encuentre" regalos debajo de un árbol adornado, el cual no entiende, y así empiece a vivir una tradición que no conoce?

Por lo pronto está demás decir que no comparto el gusto por inventarle historias a los niños, sobre todo si algo tiene que ver con una religión que generalmente no se practica más que en lo que de fiesta y disfrute se trata.

Supongo que en una sociedad como la mexicana un niño que no es bautizado, el ratón de los dientes no lo visita y no recibe regalos de Santa o Los Reyes Magos es visto como un fenómeno o lo andan pobreteando por todos lados, pero yo lo prefiero así a hacer algo que no apruebo, y sí, mis hijos tendrán que vivir con eso.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Una final sin mí...

Hoy, que para mí, ya se calmaron las aguas, intentaré expresar lo que siento, obviamente esto se trata de la final Cruz Azul vs. Monterrey.

Para mi desgracia no estaré en la final, estuve tan cerca y ahora estoy tan lejos que no puedo dejar de lamentar mi tragedia. Sé que muchos al leerme o escucharme podrán decir que soy una exagerada, pero confío en que aquellos que viven apasionadamente el futbol, y aman a un equipo como yo amo al mío, entenderán lo que siento, ahora que si no es así pues ni modo, soy una exagerada.

Ayer, cuando recibí la noticia, sentí una gran tristeza, no hubo influencia que me diera la entrada al estadio, lloré silenciosamente, me enojé y odié a la directiva cruzazulina. Por más que mi razón quiera comprender que los directivos tienen compromisos con patrocinadores, coperativistas, jugadores y prensa, finalmente no entiendo cómo en cinco minutos veintitantos revendedores lograron tener los únicos boletos disponibles para el público.

Queda claro que los aficionados sólo importamos durante el torneo regular, mientras tengamos dinero para pagar nuestra entrada, consumir dentro del estadio, comprar la playera y ya de paso motivar al equipo. Obviamente en los grandes momentos, los que todos los seguidores esperamos y queremos vivir de cerca, el interés en nosotros se hace nulo.

Como aficionada podría hacer más, pero no quiero, tristemente mi opción es la reventa y por más que ame a mi equipo no caeré en su juego. Así que esta gran aficionada (en serio lo soy y puedo decirlo) se quedará en casa y festejará entre paredes frías o llorará en los brazos de S, como últimamente lo ha hecho.

Está de más decir que me gustaría que las cosas fueran diferentes, no precisamente para este partido, pero sí para el futuro. Y tal vez algún día me atreva a llamarle a algún Álvarez para expresarme, podrá servir o no, y aunque lo más seguro es que solamente me desahogaré y a ellos no les importará, por lo menos lo habré hecho.

Y ya de paso diré que sí creo que mi equipo, por fin, será Campeón. Podría decir, como cada liguilla a la que entramos, que lo haremos y finalmente no tener argumentos sólidos, lo diferente es que ahora veo a un Cruz Azul más hecho, más maduro y sobre todo más entregado.

Línea por línea, Corona tiene más experiencia que Jonathan Orozco, lo que los empareja es el gran momento que el rayado está viviendo. En la defensa Monterrey se lleva la ventaja por mucho, a la celeste las lesiones no le dan tiempo para recuperarse.

El medio campo es un fuerte cruzazulino, pero no con gran ventaja ante su rival. En frente veo la cosa realmente pareja. Así que podría decir que Monterrey tiene la ventaja y a mí sólo me resta pensar que como equipo y ante el compromiso Cruz Azul equilibra las cosas.

Ya el futbol hablará y ojalá ya se me haga.

sábado, 21 de noviembre de 2009

La probabilidad de siempre

Tan cerca y tan lejos del campeonato, solamente me queda desearlo con todas mis fuerzas. He pasado muchos años de mi vida esperando que Cruz Azul sea campeón, antes del '97 y 12 años más. A mis 26 años sólo he tenido esa gloria una vez y me parece que ya es justo que se repita, sin embargo, debo confesar que tengo muy claro el panorama.

Sé que para que mi equipo levante la copa tenemos la probabilidad de siempre, la que con tantos años de espera nos toca, porque mientras más minutos, torneos, luguillas y finales pasen, más cerca estamos de que suceda, y sospecho que en esta opción el futbol no cuenta mucho.

La otra probabilidad de siempre es triste, se trata de que mi equipo desaparezca, tal vez no ante el primer rival, tampoco en la semifinal, sino en la final para que duela más. Ya todos conocemos a mi equipo, y yo recuerdo claramente cuatro finales en las que mi corazón terminó terriblemente roto, contra Necaxa, ante Pachuca, Santos y la peor y última con Toluca, justo cuando los cementeros olvidan que hay que ganar o simplemente la mala suerte no nos acompaña, y pasa lo de siempre, perdemos.

Lógicamente espero que nos ayude la primera y ya de paso si le echan ganitas no estaría mal, lo importante es que mi equipo sea campeón, que entienda que hay que ganar desde la ida, que no importa el rival, que el exceso de confianza no aplica, que pasarán a la historia, por lo menos en mi corazón, y que ya es justo. Juro que no me importará si tengo que festejar con la pared, no me importará si estoy sola en esto, en serio lo voy a disfrutar.

¡Vamos Cruz Azul!

lunes, 2 de noviembre de 2009

Ojalá que no / XY

Mis sentimientos y creencias están en conflicto gracias a la extinción de Luz y Fuerza.

Al escuchar la noticia de la desaparición de la compañía y asimilar que era verdad, no pude dejar de pensar en la cercanía que he tenido toda la vida con Luz y Fuerza y el SME, en mi familia y en todo lo que ocasionaría de manera directa en personas que quiero.

Desde niña podía ver en casa estampas que rezaban "I love SME", bototas amarillas o negras, chamarras y uniformes con el logo de Luz y Fuerza, justamente el lugar donde mi abuelito y sus hermanos trabajaron y donde cinco de mis tíos trabajaban, y la causa de que yo aprendiera a cuidar la luz siempre.

Pensé en el impacto que la noticia causaría en mi abuelito, quien recibe pensión, igual que su hermano, y en mis tíos que de pronto ya no tenían trabajo, al puro estilo de "golpe avisa".

Me comuniqué, supe su situación y tuve el panorama del asunto. Supe que mientras a mi abuelito se le respetaba la pensión, el depósito a tiempo y no tendría que hacer movimiento alguno, mis tíos estaban de un lado para otro, sin saber qué hacer, con esperanzas de recuperar su trabajo y la preocupación de sus familias a cuestas.

Ante la realidad, decidieron pelear por tener el menor de los males, resignados a perder su antigüedad y la posibilidad de jubilarse, después de estar tan cerca de hacerlo, pero con la convicción de mantener su trabajo.

Mientras, yo enojándome por todo, porque nada puedo hacer por ellos, nada más allá del aliento que mis palabras torpes puedan lograr. Luego escucho gente diciendo que estuvo muy bien la desaparición, que todos eran unos huevones o rateros, y me dan ganas de preguntarles si conocen a mis tíos, y quiero decirles que mejor se callen porque también están hablando de ellos.

Sé que es un tema muy espinoso, que habrá quienes aplaudan a Calderón y quienes lo odien, los que crean que las cosas respecto a la luz que llega a nuestras casas van a mejorar y los que no estén tan seguros, también sé que en la compañía abundaba el nepotismo y el influyentismo, que muchos trabajadores entraron sin la secundaría terminada y que no todo estaba bien.

Sin embargo, no creo que se tenga que generalizar, no todos eran iguales, sé que había profesionistas ahí por convicción,  gente entregada a su trabajo y que no deben ser medidos con la misma vara. Obviamente me vería muy mal diciendo que mis tíos eran excelentes trabajadores, simplemente porque yo no estuve detrás de ellos viendo cómo trabajaban, y tal vez mi indignación al respecto sea más grande porque se trata de mi familia.

De cualquier manera, me parece injusto, porque yo soy de las que creen que nada va a mejorar y mientras tanto miles de personas se quedaron sin trabajo, se afectó a muchísimas familias y todo para que el servicio siga igual o hasta empeore. Tal vez el tiempo me dé la razón, ojalá que no.


XY

No me quiero quedar con el comentario, creo que no lo he compartido, así que ahí les va. Cuando anunciaron con bombo y platillo el estreno de XY, la serie que el OnceTV hizo para el mundo, me apunté para verla como fan de la TV que soy, para criticarla y tal vez amarla, lo que fuera, pero tenía que verla.

Me parece que empezó bien, con cosas buenas y detalles malos, pero bien. Tons vi el primero, el segundo, el tercer capítulo y de pronto que se desata el gay de clóset, se le antoja el amigo y tómala. Obviamente su clóset está muy cómodo y se dice heterosexual, pero bien que se anda comiendo al susodicho, y yo me pregunto: si eres de clóset, trabajas en una revista pa' hombres, donde hay machos bien machotes y no quieres que se enteren ¿por qué dejar fluir la pasión en el sillón más cercano al baño de su trabajo, ahí a la vista de cualquiera? 

No hay lógica, una escena metida a fuerza para generar el conflicto gay vs. macho bien macho, muy mal, siento que los perdemos.